Es un lugar de reunión que debe ser pulcro y acogedor.
Para mantenerla como si nunca se hubiera usado, conviene reforzar
su limpieza. Sigue estos pasos y aleja gérmenes y grasa
de tu cocina.
Día a día, gota a gota, y casi sin darnos cuenta,
la grasa y suciedad se van acumulando en los rincones de la cocina.
Es indispensable la limpieza diaria, pero es muy importante contar
con un plan de “limpieza profunda”.
Lo más recomendable es poner el plan en práctica
quincenalmente; y para una familia pequeña y sin muchos
invitados, bastará una limpieza a fondo una vez al mes.
ELEMENTOS NECESARIOS
Para trabajar de manera segura, rápida y efectiva necesitarás
contar con los elementos indispensables como son unos guantes
de goma que protejan tus manos de los productos químicos
específicos para la limpieza de la cocina: limpiador desengrasante,
detergente neutro o limpiador multiusos, limpiador en crema, cloro,
limpiapisos especial para el tuyo.
Las herramientas adecuadas son fundamentales para hacer más
eficiente tu trabajo: esponja de dos caras, paño absorbente
y escobilla plástica, una virutilla fina de acero para
remover grasa dura, un canasto plástico para tener todo
a mano y un trapeador.
¿POR DÓNDE EMPEZAR?
El principal enemigo del espacio donde preparamos nuestros alimentos
es la grasa, cuya alta adherencia permite que se pegue en rendijas,
bordes de muebles, muros y pisos y hasta en los resquicios más
pequeños de muebles e implementos. Lo
primero, entonces, es revisar detenidamente aquellos lugares menos
visibles, especialmente en las cercanías del área
de preparación.
¿CÓMO LIMPIAR EL
HORNO?
• Enciéndelo algunos minutos
hasta que tome temperatura. Apaga y aplica antigrasa o limpiahornos
siguiendo las instrucciones del envase; deja secar y remueve las
adherencias; enjuaga bien con paño húmedo. Luego
pasa un paño seco que no deje pelusas.
• Para las rejillas y bandejas del horno usa algún
producto en crema no abrasivo.
• Si se puede mover, corta la llave
de paso del gas y mueve el aparato, separándolo del muro:
para esto es necesario que tu conexión se haya hecho con
una manguera flexible y suficientemente larga
como para permitir el desplazamiento.
• Revisa detenidamente la parte posterior. Bajo la cubierta
suele acumularse grasa casi hasta parecer pegamento. Rocía
con un antigrasa, deja actuar y remueve con la
ayuda de virutilla suave si fuera necesario; enjuaga bien con
paño húmedo.
• Remoja las hornillas con el producto multiuso, aunque
muy efectivos también pueden ser el vinagre
o el limón, que les devuelve el brillo original. Revisa
los conectores de las hornillas y limpia con una escobilla, para
prevenir que se tapen.
• Rocía las perillas con antigrasa
o con multiuso. Remueve completamente la suciedad con una escobilla
y enjuaga con paño hasta que las sientas suaves.
• Por último, limpia también con multiuso
la cubierta y la tapa, si tienes. Evita los productos
abrasivos, que terminarán por rayar las superficies.
• En tu limpieza profunda no olvides la
llave de paso del gas: frótala con antigrasa lo mismo que
la manguera.
• Rocía con antigrasa tanto los azulejos
del muro como el piso donde se ubica la estufa; deja reposar algunos
minutos y remueve con ayuda de la parte dura de la esponja o virutilla
fina de acero hasta retirar toda la grasa, especialmente de las
junturas de baldosas; enjuaga con el paño absorbente hasta
que se sientan lisas las superficies. Trapea el suelo y enjuaga.
Repite en las paredes exteriores de los muebles adyacentes.
• Coloca la estufa a su lugar.
¿CÓMO LIMPIAR LA
CAMPANA EXTRACTORA?
• Retira el filtro sucio, desatornillando
las piezas metálicas que lo sujetan, o según el
sistema de su modelo. Retira la base y esparce detergente multiuso
neutro en la campana. Si la grasa acumulada es mucha, prefiere
un antigrasa más potente, dejándolo actuar algunos
minutos. Limpia la base con escobilla plástica, cuidando
de sacar toda la suciedad adherida y enjuaga bien con paño
húmedo. Ajusta el nuevo filtro (puedes reponer el anterior
si no está muy sucio) y vuelve la base a su lugar.
• Con ayuda de un cepillo dental viejo, limpia con antigrasa
los interruptores de la campana; enjuaga y seca.
¿CÓMO LIMPIAR EL
REFRIGERADOR?
• Desenchúfalo antes de proceder
a la limpieza.
• Al menos una vez al año muévelo con mucho
cuidado, manteniéndolo siempre en su posición horizontal
y aspira o sacude cuidadosamente el polvo del panel posterior,
incluido el cable eléctrico.
• Para limpiar el interior, vacíalo por completo
y retira los cajones.
• Recuerde que el interior se limpia muy bien con paño
humedecido en una solución de agua con bicarbonato (previene
malos olores) y los cajones con detergente neutro. Seca antes
de volver a usar.
• Barre también la suciedad que pueda haberse acumulado
bajo el refrigerador y limpia la base con agua o multiuso y trapea
el piso; si es necesario, remueve la suciedad pegada con antigrasa.
• Una vez finalizada la limpieza, vuelve el refrigerador
a su lugar y enchufa.
¿CÓMO LIMPIAR LOS
MUEBLES?
• Empieza siempre por el interior: retira
lo guardado y limpia bandejas y cajones, especialmente sus cantos
y rincones; usa multiuso o detergente neutro. Si prefieres, refuerza
con antigrasa la bandeja donde guardas el aceite para cocinar.
Enjuaga y seca con paño limpio.
• Las manchas rebeldes de las superficies melaminadas: vino,
jugos, líquidos con colorantes, salen fácil con
unas gotas de cloro.
• Limpia con precaución los enchufes, que también
acumulan grasa.
• Dedícale algunos minutos al
fregadero: vacíalo, limpia con detergente multiuso y paño
húmedo (también las cañerías y el
exterior del sifón).
• Mezcla un poco de agua con un chorro de cloro, para limpiar
y desinfectar y, si tiene manchas de cal dejadas por el agua,
retira con vinagre.
• No olvides las uniones del fregadero al muro.
• Limpia las cubiertas, perillas y paredes de los muebles
en forma habitual, pero en esta ocasión hay que aprovechar
de hacerlo en forma más minuciosa, con un producto desinfectante.
• Lava minuciosamente las junturas de los muebles a los
muros, lo mismo que sus bases, que suelen acumular tierra y salpicaduras.
Lava los azulejos con multiuso. Si es necesario, ayúdate
con escobilla plástica.
• Abrillante perillas y llaves metálicas con detergente
multiuso. Una solución casera es frotarlas con agua con
amoníaco.
• Para eliminar los hongos del secaplatos, remoja en un
producto antihongos o en cloro diluido en
¿CÓMO LIMPIAR LA
LAVAVAJILLAS?
• Si tienes lavavajillas,
aprovecha para revisar los niveles del abrillantador. Para su
limpieza, tanto exterior como interior, usa sólo
paño suave con agua.
• No olvides los filtros ni el depósito
del detergente. Si es necesario, aplica multiuso únicamente
en la superficie.
Los armarios de cocina no tienen porqué ser un
caos. Los cestos y columnas extraíbles, los muebles giratorios
y los nuevos módulos para las cazuelas son algunos de los
avances que ayudan a aprovechar al máximo su capacidad.
Gracias a ello resulta más fácil mantenerlos en
perfecto orden.
Una cocina no sólo debe resultar bonita y acogedora, también
debe ser práctica. Para ello es necesario que disponga
de armarios bien equipados que aprovechen al máximo su
capacidad.
UN ARMARIO PARA CADA UTENSILIO
Para ollas y sartenes
Las ollas, sartenes y demás cacerolas deben estar lo más
cerca posible de la zona de fuegos. Son unos útiles que
tienden a estar desordenados con bastante facilidad. La mejor
solución para evitar este desorden es instalar cajones
extraíbles.
Están especialmente diseñados para soportar peso
y algunos incluso poseen separadores móviles que permiten
rentabilizar el espacio al máximo. Para solucionar el molesto
ruido que producen estos utensilios, al desplazarse de un lado
a otro cada vez que se abre el cajón, existen unas alfombrillas
de PVC que se sitúan en el fondo del armario y evitan estos
desplazamientos.
Otra solución consiste en dejar las ollas y sartenes a
la vista. Para ello existen unos estantes especiales donde se
cuelgan estos instrumentos, siempre cerca de la zona de cocción.
Esta opción, puede resultar muy decorativa, sin embargo
requiere un orden exquisito y una escrupulosa limpieza.
Para vajillas y cristalerías
Tanto la vajilla como la cristalería de diario deben estar
a mano. Por ello, se sitúan en las primeras estanterías
de los armarios superiores. Las baldas más altas quedan
reservadas a fuentes, ensaladeras y salseras que no se utilicen
a menudo. Es importante que las baldas sean regulables para disponerlas
según convenga.
Los diseños más vanguardistas ofrecen, a modo de
plateros, cajoneras equipadas con separadores de madera que se
sitúan en los armarios bajos, y donde los platos se disponen
verticalmente.
Para guardar las copas y vasos los mejores armarios son los que
disponen de poco fondo. Por otro lado, existen muebles que están
equipados con ganchos que permiten colgar las copas por su base.
Para cuberterías
Para guardar los cubiertos, lo mejor es un cajón situado
lo más cerca posible de la zona de trabajo. Normalmente
los que se encuentran en el mercado tienen unas medidas que van
de los 30cm. a los 90cm. Vienen provistos de separadores adecuados
que pueden ser de plástico o de madera. Estos últimos
resultan más caros pero también son los más
resistentes.
Si el fondo de la cocina es muy profundo, es
mejor equipar este tipo de cajones con dos módulos y que,
al menos uno de ellos, sea extraíble.
Para pequeños electrodomésticos
Batidoras, tostadoras, picadoras son muy útiles pero difíciles
de ubicar. Para este tipo de electrodoméstico resultan
ideales los muebles con persiana, bien de madera o de acero. Permiten
tenerlos a mano, ya que se utilizan asiduamente y además,
con solo bajar la persiana, la encimera queda recogida.
Estos muebles disponen en su interior de una regleta con puntos
de luz y enchufes, así como de pequeños cajones
para los accesorios de los electrodomésticos.
Para la basura
Actualmente el reciclaje de desperdicios es una
necesidad. Por ello es necesario adecuar los armarios destinados
al cubo de la basura. Hoy en día casi todo los fabricantes
ofrecen sistemas de eliminación que permiten separar los
desperdicios orgánicos de los que son plásticos
o vidrio. Normalmente son cajones con guías correderas
y con dos contenedores de plástico. Estos son los más
económicos, aunque las últimas tendencias apuntan
a los de acero inoxidable por facilitar la desinfección.
También existen los llamados contenedores de superficie.
Están destinados a los residuos orgánicos y van
empotrados en la encimera. Son muy útiles para desechar
desperdicios sin necesidad de agacharse.
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