PRODUCTOS TÓXICOS EN EL HOGAR
 

 

 

 

 

16 Encuentros Estatales de Amantes de la Basura
Valladolid, 11 al 14 de octubre de 2001


PRODUCTOS TÓXICOS EN EL HOGAR

Pablo Mascareñas Nogueiras
Greenpeace España

1. INTRODUCCIÓN.

Los residuos generados en el ámbito doméstico representan un importante porcentaje de los originados por causa de las distintas actividades que realiza el ser humano. Hasta hace relativamente poco, la presencia y gestión de los productos domésticos y sus residuos no presentaba un problema grave para el entorno y la salud humana. Sin embargo, la incorporación de sustancias tóxicas, o potencialmente tóxicas, a los productos de mercado, el cambio de hábitos de consumo en la sociedad actual y el aumento de la población urbana ha provocado en las últimas décadas un alarmante incremento general de la generación de residuos domésticos.

Es por esta razón que, en la actualidad, se buscan metodologías y políticas de gestión cuyo principal objetivo es la reducción del volumen de los residuos generados. Ello puede lograrse, básicamente, por dos vías: disminuir la toxicidad y cantidad de los residuos generados, limitando o aprovechando más las materias disponibles y reciclando o transformando los residuos, aprovechándolos para otras aplicaciones posteriores. Además de reducir la generación de residuos, con ello se logra, también, disminuir la velocidad de consumo de recursos primarios.

La mayoría de los productos domésticos, bien porque son líquidos o porque se utilizan disueltos en el agua, suelen terminar vertidos por los desagües o por el inodoro, contaminando las aguas residuales urbanas e inutilizando las depuradoras y sus fangos. Otros acaban en la bolsa de basura, dificultando procesos de reciclaje como el compostaje, y convirtiendo a los sistemas de tratamientos de residuos, vertederos e incineradoras, en grandes emisores de sustancias tóxicas y peligrosas.

Estos productos no sólo contaminan el medioambiente, también representan un peligro para la salud de las personas, ya que ciertos componentes son muy volátiles y se concentran en cantidades elevadas dentro del hogar; también el consumidor se encuentra expuesto a estas sustancias tóxicas vía cutánea o por ingestión accidental. El principal riesgo se encuentra en la multitud de fuentes de sustancias tóxicas que se manipulan en cantidad y frecuencia indiscriminada, que pueden ocasionar todo tipo de afecciones sobre la salud humana, desde efectos inmediatos -mareos, dolor de cabeza- hasta efectos acumulativos a largo plazo como el cáncer.

No hay que olvidar que la contaminación de estos productos en cuestión no comienza en el hogar, durante todo su ciclo de vida suponen un problema, y ya desde la fase de producción contaminan el medio ambiente y representan un alto riesgo sanitario para los/as trabajadores/as que lo manipulan.

Los residuos urbanos, pueden considerarse como una de las mezclas de materiales más valiosas de entre aquellas que se producen en grandes cantidades. En la actualidad, en nuestro país un centro urbano genera al día una elevada cantidad de desechos, algo más de 1 kg por habitante. La composición media en peso de una bolsa de basura es la siguiente: un 44% de materia orgánica, un 21% de papel y cartón, un 11% de plásticos, un 7% de vidrio, 5% de materiales textiles, 3% de metales férreos, 1% de metales no férreos, 1% de madera, 1% de gomas y cauchos, 0,2% pilas y baterías y un 6% de materiales varios. Se trata, por tanto, de materiales muy diversos, desde el punto de vista de su naturaleza química y de su tamaño.


2. LOS PRODUCTOS TÓXICOS EN EL HOGAR.

De forma breve repasaremos algunos de los productos domésticos, y sus componentes, que pueden suponer un riesgo medioambiental y sanitario.

2.1. En la cocina.

Detergentes y suavizantes: los tensoactivos de los detergentes disuelven la grasa y facilitan su arrastre en el agua. Sin embargo, una vez en el medio ambiente pueden formar espumas, disminuir la difusión del oxígeno atmosférico y aumentar la toxicidad de algunos compuestos en el agua. Algunos tensoactivos pueden comportarse como disruptores hormonales –alteradores del sistema hormonal. Además los detergentes pueden contener formadores de complejos que disminuyen la dureza del agua mejorando la actividad del detergente -a menudo fosfatos- y por multitud de aditivos. Los fosfatos pueden desencadenar la eutrofización de embalses. Los tensoactivos añadidos a los suavizantes pueden cambiar las condiciones de nuestra piel y favorecer la aparición de enfermedades cutáneas.

La lejía y los polvos: los compuestos clorados como el hipoclorito sódico, que se encuentran en la mayoría de las lejías, emiten vapores tóxicos que irritan las mucosas, pudiendo dañar los pulmones. La lejía quema la piel y es tóxica por ingesta. Una vez en el medio ambiente puede formar sustancia organocloradas. Algunos polvos limpiadores contienen amoníaco, y por eso no deben mezclarse con lejía, pues estos emiten aminas cloradas tóxicas en forma de gases. La lejía y el amoníaco contaminan el agua y destruyen las bacterias beneficiosas que descomponen las aguas residuales. También perjudican los procesos de descomposición que tienen lugar en los tanques sépticos.

Abrillantadores de suelo y muebles: las sustancias químicas tóxicas, como el fenol, contenidas en ciertos abrillantadores, pueden producir erupciones cutáneas, y su ingesta puede provocar convulsiones. El nitrobenceno, otro ingrediente, puede decolorar la piel y desencadenar vómitos. Una vez aplicado, sus residuos pueden seguir emitiendo vapores.

Envases: los envases de productos que nos encontramos en el mercado contienen una gran cantidad de sustancias tóxicas, ya sea como componente del material de envasado (por ej. el cloro en el plástico PVC), aditivos (por ej. ftalatos utilizados como plastificantes, con efectos estrogénicos pueden pasar a los alimentos) o como componentes de las tintas, pinturas, barnices o adhesivos de los envases y de sus etiquetas. El recubrimiento plástico de las latas de conservas suele llevar como aditivo el bisfenol-A, otro estrógeno artificial.

2.2. En el cuarto de baño.

Botiquín: la composición de los medicamentos es variadísima al igual que sus efectos en el medio ambiente, una mala manipulación y eliminación de estos compuestos puede tener consecuencias impredecibles.

Champú: Algunos contienen formaldehído como conservante, que es un producto cancerígeno. Los anti-caspa a base de sulfuro de selenio son irritantes y han evidenciado carcinogenicidad en animales. Los anti-piojos a menudo contienen el tóxico lindano, sustancia incluida en la lista de Acción Prioritaria de OSPAR (Convenio para la Prevención de la Contaminación Marina en el Atlántico Noreste); este Convenio ha sido ratificado por España e incluye el compromiso de eliminar una serie de sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulativas, entre ellas el lindano, para el 2020.

Desodorantes: Algunos transpirantes contienen clorhidrato de aluminio, irritante cutáneo.

2.3. En el cuarto de los niños.

Juguetes: Muchos están fabricados con PVC blando, este plástico incorpora en su composición plastificantes como los ftalatos, empleados para darle una textura flexible. Estos compuestos, algunos con propiedades cancerígenas en animales y actúan como disruptores hormonales, pueden representar entre un 10 y un 40% del peso del juguete, y al no estar químicamente unido al plástico, se libera con facilidad cuando el niño chupa, toca o muerde el juguete. En la actualidad en la Unión Europea existe una prohibición para la utilización de este producto en mordedores, pero sin embargo se continúa utilizando en el resto de juguetes y materiales para niños menores de tres años.

Pañales: pueden estar blanqueados con cloro, el plástico que contiene puede ser PVC y en algunos se han encontrado TBTs –tributilestaño, un compuesto orgánico persistente incluido también en la lista OSPAR.

2.4. En el dormitorio.

Pilas: algunas contienen importantes cantidades de metales pesados, los más tóxicos son el cadmio, el plomo y el mercurio (este último se encuentra especialmente en las pilas “botón”). El mercurio eliminado al ambiente se puede transformar en metilmercurio que tiene un gran poder contaminante.

Limpieza en seco: se basa en la utilización, sobre todo, de percloroetileno en la “limpieza en seco”. Este compuesto clorado es un disolvente tóxico, volátil, persistente, acumulativo y no biodegradable. Puede afectar al sistema nervioso central. Los trabajadores y personas que viven cerca de las tintorerías y que están por tanto expuestos a esta sustancia, sufren con frecuencia mareos, vómitos, dolores de cabeza y trastornos nerviosos.

Ambientadores sintéticos: pueden fabricarse con sustancias con olores fuertes, como el limoneno, que se cree cancerígeno. El naftaleno o el fenol mezclados con el perfume artificial causan problemas respiratorios y oculares, dolores de cabeza, nauseas.

2.5. En la sala de estar.

Productos de limpieza: de muchos de ellos se desconoce la composición ya que las fórmulas son secretas. Dadas sus múltiples funciones existen infinidad de productos sintéticos en su composición. Muchos de ellos pueden afectar a nuestra salud y al medio ambiente al verterlos por el desagüe.

Aparatos electrónicos y eléctricos: contienen unas sustancias que confieren a los materiales propiedades de baja inflamabilidad: los pirorretardantes halogenados. Son persistentes, bioacumulativos y presentan una gran variedad de efectos tóxicos severos. Son contaminantes muy extendidos en el medio urbano y natural. Existen indicios que demuestran que se produce una exposición a estos productos tóxicos cuando se emplean los aparatos que los contienen como televisiones y ordenadores. Aparecen listados en OSPAR. En 1998, la Organización Mundial de la Salud recomendó su eliminación. En el borrador de la nueva Directiva sobre Residuos Eléctricos y de Equipamientos Electrónicos, la Comisión Europea tiene la intención de eliminar los PBDEs y PBBs, aunque estos compromisos propuestos son por completo insuficientes, ya que los PBDEs y los PBBs representan tan sólo una pequeña parte de los pirorretardantes halogenados utilizados.

El aumento de residuos tóxicos en este sector es especialmente preocupante, la gran demanda del producto y su rápida evolución tecnológica, que deja obsoletos en poco tiempo los aparatos,. En el año 2000, según datos del Ministerio de Medio Ambiente español, se generaron 766.506 kilos entre accesorios -cargadores, antenas, teclados- y terminales -carcasas, baterías o pantallas- y esta cifra podría ascender a unos tres millones el año próximo.

2.6. En el garaje.

Pinturas y Disolventes: de las 300 sustancias que se utilizan en sus formulaciones, la mitad están consideradas cancerígenas. La exposición máxima se produce durante la aplicación y el secado de las pinturas, aunque la emisión puede continuar durante años. Los disolventes se encuentran en multitud de formulaciones de pinturas, barnices, productos de limpieza,... Son compuestos tóxicos y muy volátiles que pueden alcanzar altas concentraciones en lugares mal ventilados.

2.7. En el jardín y el hogar.

Insecticidas y Pesticidas: el 5% del total de la producción de los pesticidas se destina a su uso doméstico. Según un estudio de la Agencia de Protección medioambiental de EE.UU., el 82% de las familias norteamericanas utiliza algún tipo de pesticida en sus hogares y/o jardines. En ese país, 2.5 millones incidentes sanitarios al año podrían estar relacionados con el uso de estos productos. Los pesticidas domésticos se están convirtiendo en una fuente de exposición, cada vez más importante, a sustancias potencialmente tóxicas, las cuales permanecen durante largos periodos en las alfombras, ropa e incluso pueden alcanzar los alimentos. Dentro de las casas los residuos de los pesticidas son más persistentes que en el exterior, ya que no están expuestos a la luz del sol, al agua o a la acción de los microorganismos del suelo. Algunos estudios han asociado ciertos cánceres infantiles al uso de pesticidas en el hogar. Se han detectado casos en los que se relaciona la aparición de tumores cerebrales en la población infantil con el uso de champús antipiojos conteniendo lindano, collares antipulgas para mascotas, cebos para insectos o herbicidas para jardines.

Es importante destacar, señalar que las sustancias tóxicas de nuestro hogar no sólo están presentes en los productos que adquirimos, los propios materiales que se utilizan en la construcción ya incorporan estos compuestos que envenenan nuestros hogares. Policloruro de vinilo, amianto, fibra de vidrio, o el poliestireno expandido, son algunos de ellos. Cómo ejemplo un estudio realizado en Reino Unido por Greenpeace en suelos, alfombras y moquetas de vinilo encontró un contenido especialmente elevado de ciertos compuestos organoestánicos, entre ellos el TBT, pesticidas como la permetrina, pirorretardantes bromados y plastificantes ftalatos.

3. LA INDUSTRIA DEL CLORO.

3.1. Problemática de los organoclorados.

El gas cloro es una sustancia sumamente reactiva que tiende a combinarse casi inmediatamente con materiales orgánicos o de otro tipo con los que entra en contacto. Debido a su gran reactividad, las reacciones del cloro con la materia orgánica no son fácil ni totalmente controlables. En todos los usos de cloro elemental (para blanquear, desinfectar, en procesos metalúrgicos, etc.) se forman subproductos organoclorados no deseados, que incluyen los de mayor persistencia y toxicidad. Pronto se descubrió que algunos de ellos, como los PCBs, DDT, hexaclorobenceno, pesticidas clorados y dioxinas, tenían efectos cancerígenos, mutagénicos o teratogénicos. Otros, como los CFCs, son los responsables de la destrucción de la capa de ozono.

Desde que se ha comprobado la elevada toxicidad de algunos organoclorados, se han realizado muchos estudios, centrados en la concentración de estas sustancias en el medio marino, y en su impacto sobre la vida marina y la salud del ser humano. A pesar de que actualmente se producen y usan comercialmente más de 11.000 compuestos organoclorados, la mayoría de los estudios realizados se limitan sólo a unos pocos compuestos como los PCBs, DDT, aldrín, dieldrín, etc., todos ellos bien conocidos por sus características nocivas. Este planteamiento de estudiar los problemas de los compuestos organoclorados por separado es científicamente obsoleto, además de ser peligroso para el medio ambiente y políticamente inadecuado.

Los organoclorados son extremadamente estables. Persisten en el medio ambiente durante mucho tiempo, algunos durante cientos de años o incluso más. Algunos son muy volátiles y pasan a la atmósfera (como los CFCs). Los menos volátiles (PCBs) se depositan en los sedimentos de los lagos, ríos y mares, y al ser más solubles en grasas que en el agua, “migran” del medio ambiente hacia los tejidos adiposos de los organismos vivos. Muchos organoclorados se disuelven en las grasas y se acumulan en los tejidos adiposos y en algunos órganos de los seres vivos. Cuando son ingeridos por animales superiores aumenta la concentración de estas sustancias a lo largo de la cadena alimentaria. Este proceso se conoce como biomagnificación. Los animales que se encuentran en los niveles superiores de la cadena alimentaria, como aves marinas, osos polares y mamíferos marinos, son las especies más afectadas. Por la misma razón, el ser humano también se encuentra afectado.

Estos compuestos han sido reconocidos como una clase de productos químicos extremadamente tóxica que produce una gran cantidad de efectos perjudiciales para la salud de un elevado número de especies. Dado que los organoclorados son en su mayor parte ajenos a la naturaleza, pocos organismos vivos han desarrollado métodos para detoxificarlos. Por eso, las concentraciones acumuladas en los tejidos vivos a veces no se degradan, sino que pueden actuar durante meses o años, lo que aumenta su toxicidad. Todas estas propiedades convierten a los organoclorados en el grupo de sustancias químicas más dañinas a las que pueden estar expuestos los sistemas naturales. Pueden producir cáncer, provocar fallos en el sistema reproductor e infertilidad, afectar al desarrollo de las crías, alterar el sistema inmunológico y dañar el sistema nervioso, el hígado, los riñones y otros órganos.

3.2. Alternativas al uso del cloro

La mayoría de los usos industriales y domésticos del cloro pueden sustituirse por otros productos o procesos tecnológicos. En algún caso, el cambio a una alternativa libre de cloro supondrá un aumento en el coste de producción. En muchos, implicará un importante ahorro a largo plazo.

Industria de pasta y papel

Las alternativas libres de cloro en este sector ya están desarrolladas tecnológica y económicamente. Los métodos para producir papel blanqueado sin cloro consisten en el preblanqueo prolongado mediante métodos biológicos, la introducción de mejoras en la preparación y elección de maderas, y el empleo de oxígeno, ozono, agua oxigenada y procesos enzimáticos.

Disolventes clorados

En la actualidad, se están introduciendo alternativas a los disolventes organoclorados en las industrias automovilísticas, electrónicas, aeroespaciales, textiles e imprentas. Los disolventes utilizados en pinturas y tintes han sido sustituidos por alternativas basadas en agua. Una manutención más cuidadosa, cambios en los procesos, métodos de limpieza mecánicos y la utilización de disolventes naturales han hecho que los disolventes organoclorados sean innecesarios.

Pesticidas clorados

El uso de estos compuestos en agricultura puede eliminarse sin disminuir la productividad. Según un estudio del Consejo Nacional de Investigación de EE.UU, la reducción del uso de los pesticidas puede incluso aumentar los rendimientos y disminuir los costes a los agricultores. Entre las alternativas se incluyen una mejor rotación de los cultivos y la introducción, mezcla y conservación de los depredadores naturales de las plagas y el empleo de pesticidas químicos naturales.

Plásticos clorados

El vidrio, papel, metal y productos no clorados pueden sustituir todos los usos del cloruro de polivinilo (PVC).

Desinfección del agua

Puede realizarse mejor utilizando ozono. Otras medidas alternativas incluyen, en muchos casos, radiación ultravioleta combinada con agua oxigenada y la reducción o prevención de los vertidos mediante medidas de conservación del agua como sistemas de ciclo cerrado. La alternativa más efectiva, sin embargo, es la prevención de la contaminación del suministro del agua en origen.

Productos químicos intermedios

En la fabricación de algunos productos no clorados se pueden emplear sustancias cloradas. Por ejemplo, el fosgeno empleado en la fabricación de resinas, puede sustituirse por dimetilcarbonato; la clorhidrina utilizada en la fabricación de óxido de etileno y propileno, por catalizadores metálicos y la epiclorhidrina para la producción de resinas epoxy y olefinas pueden ser sustituidas por procesos de oxidación electroquímica con catalizadores metálicos.

3.3. El policloruro de vinilo o PVC

La vida del PVC está ligada a la formación y emisión de grandes cantidades de dioxinas, las sustancias sintéticas más tóxicas que se conocen. Las dioxinas son cancerígenas, disminuyen las defensas del organismo al dañar el sistema inmunológico y alteran el sistema hormonal, que es un sistema complejo de mensajeros químicos que tiene nuestro cuerpo para regular funciones vitales como la reproducción, el desarrollo y el crecimiento. Las dioxinas afectan especialmente a los fetos y a los bebés lactantes, que las ingieren a través de la leche materna.

Los objetos de PVC contienen además muchos aditivos tóxicos, como metales pesados o ftalatos; estos últimos también alteran el sistema hormonal. Los aditivos se liberan del material plástico y contaminan el entorno o los productos que contienen, en el caso de envases de alimentos.

La preocupación medioambiental está creando una hostilidad masiva hacia el cloro y los productos clorados en el mundo industrializado. En América del Norte, la demanda de cloro ha disminuido en un 10% en los últimos 10 años. Por ejemplo, el uso de cloro en la industria de pasta y papel descendió drásticamente durante los 80. Al mismo tiempo, muchos pesticidas clorados fueron prohibidos en un número creciente de países. Como resultado, de 1986 a 1990 el precio del cloro bajó un 35%. Para reaccionar a la crisis, las compañías más importantes se vieron forzadas a realizar delicados procesos de reestructuración que derivaron en el cierre de algunas plantas. En otros casos, los procesos más contaminantes se han trasladado a países donde las leyes medioambientales son menos estrictas. Sin embargo, la principal respuesta de la industria a la crisis fue volver a la producción masiva de PVC. En 1991, el 30% de la producción europea de cloro correspondía a la producción de PVC. Ese mismo año, la producción mundial de PVC era de unos 18 millones de toneladas.

Mientras los cambios en la demanda del mercado y los efectos de nuevas y más estrictas leyes medioambientales pueden reducir fuertemente el uso y producción de sustancias cloradas en Europa, es probable que aumente la migración de la industria del cloro a países pobres. Así, la producción de EDC y VCM (materias primas del PVC) ya ha sido transferida a países como Brasil, México, Venezuela y Nigeria. Los pesticidas clorados que están prohibidos en Europa, Estados Unidos y Canadá todavía se producen y exportan a países en vías de desarrollo. La tendencia es evidente en países del Este, donde productos clorados como el PVC se producen con una mano de obra barata y están sujetos a bajos o inexistentes controles medioambientales.

La tendencia es evidente en el campo de la incineración. En los últimos años se han presentado docenas de proyectos en países como España, Grecia, Argelia, Albania y Marruecos, por parte de compañías norteamericanas o del norte de Europa, para la construcción de plantas incineradoras para quemar residuos industriales y urbanos.

3.3.1. Juguetes de vinilo

Los niños empiezan a explorar el mundo que les rodea poniendo en sus bocas todo aquello que tienen a su alcance. Al morder o chupar juguetes de PVC blando, corren el riesgo de ingerir parte de sus componentes -los plastificantes ftalatos- que se liberan del plástico. Se sabe que estos aditivos producen daños en el hígado, riñones y el aparato reproductor de animales de laboratorio. Algunos también pueden actuar como alteradores del sistema endocrino.

Recientemente la Unión Europea y el Gobierno español han adoptado medidas restrictivas sobre los mordedores de vinilo, sin embargo se siguen permitiendo que otros artículos infantiles de PVC permanezcan en el mercado de juguetes.

Es inaceptable que la población infantil continúe expuesta a estas sustancias químicas, sobre todo cuando son tan pequeños y, en especial, porque existen materiales alternativos en el mercado.

Actualmente existe un intenso debate en torno a los juguetes de PVC o vinilo blando. Se plantea si está justificada la adopción de restricciones al PVC, inmediatas o a largo plazo, debido a los peligros potenciales para los niños.

Entre un 10 y 40% del peso de un juguete de PVC blando puede corresponder a los plastificantes ftalatos, los cuales no están unidos químicamente al vinilo. Poco se conoce sobre el mecanismo de actuación de los ftalatos sobre la salud infantil, y es imposible obtener una evidencia directa que demuestre el daño potencial de la exposición sin llevar a cabo experimentos controlados sobre niños, en los que se observen a posteriori los efectos adversos a lo largo de sus vidas. Sin embargo, sí se sabe que la población infantil está expuesta a los ftalatos a través de otras fuentes, además de los juguetes de PVC blando, como son los alimentos -incluidas las fórmulas para bebés, las partículas de polvo doméstico o el aire.

En el mercado existen alternativas viables a los juguetes de vinilo, y más seguras. ¿Por qué asumir un riesgo en la etapa más crítica del desarrollo del niño? ¿Por qué discutir cuales son los niveles “seguros” de exposición a ftalatos, cuando dichos umbrales se desconocen?. Los términos del debate deben cambiar y han de desarrollarse a partir de la premisa de sí existen sustitutos más seguros para el PVC, y cómo se puede llevar a cabo este cambio.

Gobiernos e industrias ya han comenzado a actuar para eliminar los riesgos del PVC. A finales de 1999 los Estados miembro de la Unión Europea dieron el visto bueno a la prohibición de emergencia de los mordedores de PVC blando. Además, recientemente el Parlamento Europeo ha votado a favor de la prohibición del uso de los ftalatos en todos los juguetes de vinilo blando.

Al mismo tiempo una larga lista de multinacionales, encabezada por Mattel y Lego en el sector juguetero, han decidido eliminar el PVC de sus artículos. En otros campos destacan IKEA, Nike, The Body Shop, General Motors, Honda o Baxter HealthCare.

Alternativas en el mercado:

En la selección de alternativas a los juguetes de PVC blando, se debe tener en cuenta los impactos medioambientales y sanitarios de los materiales a lo largo de su ciclo de vida. Existen recursos naturales que tradicionalmente se han utilizado en la fabricación de juguetes y mordedores, como la madera, los tejidos y la cerámica. Estos materiales se han probado desde hace años, son normalmente duraderos, reparables y son utilizados por un gran número de compañías. Son más recomendables que los plásticos procedentes de la petroquímica, debido a los impactos medioambientales globales derivados del uso de combustibles fósiles.

Sin embargo, ya que la industria juguetera va a seguir utilizando plásticos blandos para ciertos productos -juguetes hinchables, cabezas de muñecas- es necesario identificar aquéllos con menor impacto que el PVC. A largo plazo los bioplásticos, elaborados a partir de fuentes renovables, son recomendables para artículos que tengan un ciclo de vida relativamente corto, como los juguetes. Greenpeace anima a la industria a seguir investigando y desarrollando esta línea de plásticos.

Mientras los biopolímeros no se desarrollan debidamente, podemos considerar ciertos plásticos procedentes del petróleo como materiales de transición, ya que tienen un menor impacto en el medio ambiente y no suponen una amenaza directa para la salud infantil. La industria del juguete ya los está utilizando algunos para ciertos productos. Estamos hablando del polietileno y el polipropileno. No requieren plastificantes ftalatos, y necesitan menos aditivos que el PVC. Además, estos aditivos se liberarían del plástico con más dificultad que en el caso del vinilo.

3.3.2. Alternativas al PVC en el sector de la construcción.

Un incendio ocurrido en el aeropuerto de Düsseldorf en abril de 1996 causó la muerte a 16 personas. El fuego empezó cuando las chispas de una soldadora incendiaron unos cables de PVC. Más tarde se encontraron dioxinas y furanos en amplias zonas del aeropuerto. Las autoridades de medio ambiente locales reconocieron públicamente que el PVC había contribuido substancialmente a la formación de estos compuestos químicos. Posteriormente, la Oficina Federal de Medio Ambiente alemana llamó la atención sobre los peligros que origina el PVC en un incendio por la formación de gases como el ácido clorhídrico, que en contacto con la humedad, pasa a su fase líquida, corrosiva.

El ácido clorhídrico emanado durante un incendio también reacciona con los numerosos aditivos que contiene el PVC, creando así un volumen aún mayor de humos tóxicos. Además, los metales pesados que contienen los estabilizadores del PVC también se liberan, lo que es especialmente peligroso en el caso del cadmio. Los incendios fortuitos en el hogar relacionados con grandes cantidades de PVC también son una fuente importante de dioxinas. Las pruebas de combustión en laboratorio han demostrado que la cantidad de dioxinas existentes en los residuos de incendios en los que ha habido materiales de PVC, es considerablemente mayor que en aquellos en los que han participado otros materiales alternativos como la madera. Los cables eléctricos suelen estar hechos de PVC y, en caso de cortocircuito, la cubierta de plástico suele ser lo primero que arde.

Un problema añadido es la dificultad y encarecimiento del reciclaje del vinilo. Greenpeace estima que, si la producción de PVC continúa al ritmo actual, la cantidad de productos de vinilo se duplicará en los próximos años, alcanzándose los 300 millones de toneladas en el 2005. Se trata principalmente de artículos procedentes del sector de la construcción (tuberías, cables, marcos de ventanas, suelos, etc.), que tras un periodo de vida media útil de 34 años entrarán a formar parte de la cadena de los residuos.

El PVC presenta una de las tasas de reciclaje postconsumo más bajas, si lo comparamos con plásticos como el PET o los polietilenos. En Europa Occidental representa el 0,6% del vinilo consumido, en Estados Unidos el 0,1% y en Australia el 0,25%. Los altos costes de separación y recogida de los residuos, la pérdida de calidad del producto obtenido y el mayor coste del artículo reciclado son las principales razones de la inviabilidad del reciclaje del vinilo.

El alto contenido en cloro (hasta un 56% del peso total del polímero) y la elevada presencia de aditivos tóxicos o potencialmente peligrosos (hasta un 60-80% del peso final del producto) convierten al PVC en un plástico único.

La industria del PVC, aunque utiliza el mensaje del reciclaje como estrategia de “marketing verde”, está presionando a los gobiernos para que no se tomen medidas de restricción a este material y para que se impulse la incineración y los vertederos, como sistemas de gestión de sus residuos.

La combustión de los residuos de vinilo en una incineradora es la responsable de la formación de las tóxicas dioxinas y otras sustancias contaminantes. Su quema también está asociada a la producción de gases de ácido clorhídrico, cuya neutralización en estas instalaciones genera de 1 a 3 kg. de residuos tóxicos por cada kg. de PVC incinerado.

Cuando el PVC llega a los vertederos lo hace, en la mayor parte de los casos, en avanzado estado de degradación, por lo que es probable que se liberen los aditivos que contiene, con una posterior contaminación de las capas inferiores del suelo y aguas. Cuando se produce un incendio en el vertedero también se pueden generar sustancias organocloradas, como las dioxinas, que pasan a la atmósfera.

Alternativas:

Tuberías y canalizaciones

Para las conducciones subterráneas de aguas residuales y para las del agua corriente se recomienda el uso de tuberías de arcilla vitrificada, que son además muy duraderas. La vida media de una tubería de arcilla vitrificada es de 100 años. Además, las tuberías de arcilla ofrecen una gran resistencia a los elementos químicos que llevan las aguas residuales. La empresa de tuberías inglesa Naylor Brothors está promocionando sus productos como más respetuosos con el medio ambiente que los de PVC. En los últimos años, las canalizaciones de arcilla se han mejorado tanto que ya, en condiciones normales, no necesitan una cama de grava o arena, lo que redunda en un gran ahorro de espacio, tiempo y dinero. Además, los materiales alternativos al PVC en canalizaciones y tuberías de aguas residuales pueden incluso dar mejores resultados con el tiempo.

Para las canalizaciones de superficie - desagües, chimeneas y canalones- se pueden utilizar materiales alternativos como el zinc, el hierro fundido, el cobre o el acero galvanizado. Los canalones metálicos, por ejemplo, duran más aunque requieran mayor mantenimiento. Las compañías de gas en el Reino Unido sólo utilizan actualmente conducciones de polietileno de densidad media (MDPE), debido a que son más flexibles que las de PVC. El MDPE también está ganando cuotas de mercado en las compañías de agua.

Cables e instalaciones eléctricas

Los cables se usan tanto para conducir información, por ejemplo cables de transmisión de datos para ordenadores, como para conducir energía eléctrica. Como resultado de la preocupación existente por las emisiones de los cables de PVC en caso de incendio, los fabricantes ya han desarrollado y comercializado varios productos libres de halógenos como alternativa. Denominamos cable sin halógenos al que no contiene PVC ni cualquier otra sustancia organoclorada. Un ejemplo reciente de este cambio hacia cables sin halógenos lo tenemos en el nuevo metro de Bilbao diseñado por Norman Foster y en el que, tanto por razones de seguridad como por razones medioambientales, se usaron cables sin PVC.

El polietileno, usado como material aislante y de revestimiento, es la principal alternativa en los cables eléctricos para voltajes altos y medios. Para bajo voltaje, como el del cableado doméstico, las alternativas son cables con aislamiento de polietileno o caucho y sin halógenos, ambos disponibles actualmente en España. El polipropileno y el polietileno son también la alternativa al PVC para los cables de comunicaciones. Una ventaja añadida a los cables fabricados con plásticos alternativos es que no requieren el uso de plastificantes como el DEHP, y que permiten usar aditivos retardantes en la combustión menos agresivos para el medio ambiente, como son el hidróxido de aluminio y el hidróxido de magnesio.

Pavimentos

Las alternativas a los suelos de PVC son fáciles de encontrar, tienen precios competitivos y unos resultados tan buenos, si no mejores, que los de PVC.

Linóleo

Hasta la entrada del PVC en los años 50, el linóleo dominaba el mercado de los suelos flexibles. Actualmente está volviendo a resurgir gracias a los nuevos colores y diseños en los que está disponible. Se fabrica con materiales reciclables y consiste básicamente en una base de aceite vegetal de linaza a la cual se añaden resinas naturales. La mezcla se extiende sobre una tela de saco y la superficie se trata con una dispersión de pintura acrílica al agua. El linóleo es poco inflamable, es antiestático, no se degrada con la luz, es aislante acústico, resistente a grasas y aceites y tiene un efecto antibacteriano natural.

Cubiertas de caucho para suelos

Estas cubiertas para suelos se han mostrado efectivas en lugares como aeropuertos y estadios, donde se exige una gran durabilidad. Los que contengan elementos basados en el cloro deben rechazarse. El etilén-propilén-dieno (EPDM) es un tipo de caucho recomendado por la Agencia de Protección del Medio Ambiente danesa como alternativa al PVC.

Suelos de madera

La madera es una alternativa natural a los suelos de PVC muy duradera y que puede renovarse por medio de cepillado o lijado. Cada vez hay más suelos de madera reciclada disponibles y, en caso de usar maderas nuevas, es importante asegurarse de que procedan de bosques en los que talas masivas y otras prácticas dañinas al medio ambiente estén prohibidas.

Suelos de corcho

El corcho es muy resistente al desgaste, absorbe muy bien el sonido y resulta popular por lo agradable que es andar sobre él debido a su calidez y elasticidad natural. Los suelos de corcho se fabrican a partir de la pulverización de la corteza del alcornoque. Pueden encontrarse sin tratar o recubiertos, en cuyo caso deben ser rechazados aquellos con un recubrimiento de resinas artificiales (poliuretano) o de PVC. Cuando nos encontremos ante la elección de un tipo de suelo hay que considerar la durabilidad del material y sus posibilidades para futuras renovaciones.

Ventanas y revestimientos

La principal alternativa a las ventanas de PVC son las ventanas con estructura de madera porque se manejan bien, aíslan mejor del ruido y mantienen el calor del hogar. Además, su fabricación no requiere una gran cantidad de energía. Es importante asegurarse que las maderas procedan de bosques en los que talas masivas y otras prácticas dañinas al medio ambiente estén prohibidas. Otra ventaja de las ventanas de madera es su durabilidad, pues pueden durar más de 50 años e incluso pueden ser restauradas después de ese tiempo.

Los revestimientos de PVC se utilizan en la construcción como sustitutos baratos de la madera en el exterior de los edificios, para proteger las zonas bajas de los mismos o como elementos decorativos. Sin embargo su aspecto va a cambiar con el tiempo, amarilleando, blanqueando e incluso veteándose, como resultado de complejas transformaciones químicas originadas por la exposición al calor, a la luz UV y a la humedad. Las alternativas a los recubrimientos de PVC están en la madera (de producción local), pizarra, ladrillos, cerámica, piedra o acero inoxidable. En revestimientos interiores de paredes y techos también puede utilizarse, madera, yeso, azulejos, corcho, pintura o papel pintado.

Cubiertas impermeabilizantes

Para la impermeabilización de tejados la alternativa al PVC es el caucho EPIDIVI (monómero de etilén-propilén dieno). Evitando la utilización del PVC para esta aplicación, también evitamos la exposición de los trabajadores a los humos que se desprenden durante las soldaduras de la instalación. Hay una variada gama de productos como el caucho para sustituir las cubiertas impermeabilizantes de PVC usadas en obras de jardinería y de ingeniería como revestimiento de lagos y depósitos.


4. MARCO NORMATIVO ACTUAL.

4.1 El Plan Nacional de Residuos Urbanos.

El Ministerio de Medio Ambiente presentó el Plan Nacional de Residuos Urbanos (PNRU), para el periodo 2000-2006. Este texto se presenta con muchos años de retraso, apareciendo en escena cuando todos las Comunidades Autónomas ya han emitido sus propios Planes. Los Planes Nacionales de gestión de residuos no pueden resultar de la simple suma de los planes autonómicos. Si no existe cohesión en la política de residuos, a través de la formulación de las medidas básicas de prevención para su desarrollo posterior por todas las comunidades autónomas, se puede producir una influencia negativa, incluso en lo relativo a ubicación de empresas que busquen aquellas comunidades más permisivas en materia de medio ambiente para localizarse.

4.1.1 Prevención: objetivos claramente insuficientes.

La prevención es un elemento prioritario en la jerarquía de la Unión Europea en materia de residuos. La falta de un análisis sobre el problema de residuos por parte del Ministerio de Medio Ambiente, y la influencia de la industria en sus planteamientos, hace que el tema de la prevención sea absolutamente anecdótico en el Plan Nacional de Residuos.

Una visión avanzada de los problemas de los residuos ha de basarse en la prevención, considerando un conjunto entero de medidas económicas, normativas, educativas y técnicas orientadas a modificar los procesos de producción y los hábitos de consumo con el fin de favorecer la reducción de los residuos.

El objetivo, planteado por el Plan, de reducción equivalente de aproximadamente el 6% en la generación de los residuos urbanos totales es insuficiente. Es necesario frenar, durante los primeros años de puesta en marcha del Plan, el incremento anual de producción de las basuras, que en los últimos años oscila entre un 10-11%. Sucesivamente los porcentajes de reducción deben ir aumentando.

Una de las principales actuaciones a adoptar propuestas por el Plan, para conseguir los objetivos de minimización consisten en acuerdos voluntarios entre la Administración y los sectores productivos implicados, cuyo resultado en política ambiental es dudoso. Es imprescindible contemplar la posibilidad de prohibir determinados tipos de actividades generadoras de residuos altamente tóxicos, o de productos tóxicos fácilmente sustituibles.

Un ejemplo claro de reducción son los envases de difícil reciclado, como aquellos fabricados a partir de mezclas de materiales o determinados plásticos. La estrategia pasa por evitarlos o sustituirlos. De hecho, buena parte de estos residuos son envases evitables o sustituibles por otros tipos de envases reutilizables o fácilmente reciclables.

Prevenir la cantidad

Disminuir el uso de envases no parece ser una medida difícil de tomar a priori. Si miramos a nuestro alrededor, en primer lugar nos encontramos con una cantidad de envases completamente innecesarios que podrían evitarse a corto plazo y en segundo lugar nos encontramos con envases o productos que por su diseño o por el material que utilizan, no pueden ser reutilizados ni reciclados.

Evitar el sobreenvasado sería el primer paso que debería abordar un Plan que pretenda prevenir los impactos ambientales ocasionados por los envases y residuos, introduciendo objetivos concretos de reducción obligatoria al uso de este tipo de envases a corto plazo.

El cambio del diseño de los productos para que sean más duraderos, no requieran envases o para que requieran el mínimo envasado se hace necesario, al igual que el rediseño de los envases para que sean reutilizables o en último caso fabricados con materiales reciclados y reciclables.

La aplicación de esta última estrategia de prevención requiere un plazo de tiempo para adecuar los procesos productivos de las fábricas, por lo que debe contemplarse a medio plazo.

Prevenir la toxicidad

Los envases que nos encontramos en el mercado en la actualidad contienen una gran cantidad de sustancias tóxicas ya sea como componente del material de envasado (por ej. el cloro en el plástico PVC), aditivos (por ej. ftalatos utilizados como plastificantes) o como componentes de las tintas, pinturas, barnices o adhesivos de los envases y de sus etiquetas.

Uno de los materiales de envasado más contaminantes y que deberían eliminarse con prioridad es el plástico clorado PVC. Las crecientes evidencias sobre los daños ambientales ocasionados durante su producción, uso y vertido, están llevando a restricciones en la mayoría de los países europeos.

4.1.2. No se establecen medidas de restricción al PVC.

Los residuos del plástico PVC o vinilo aparecen en buena cantidad dentro de las basuras domésticas. A lo largo de todo el ciclo de vida del PVC se genera un preocupante daño medioambiental y sanitario, debido a la emisión de sustancias organocloradas, como las dioxinas, y la liberación de distintos aditivos químicos tóxicos.

Alemania, considerado en el ámbito mundial como el país más avanzado en materia de reciclaje de PVC, recicló en 1996 menos de 4.000 toneladas de PVC usado, lo que representa un 0,25% del consumo del PVC en ese país. Ese mismo año, en España se reciclaron 2.900 toneladas de residuos de PVC post-consumo, es decir un 0,8% del consumo total de vinilo en nuestro país. Los residuos procedían en su totalidad del sector de envases y embalajes.

Por tanto, la práctica totalidad de los residuos de PVC terminan en vertederos o incineradoras.

Ante esta situación, es urgente la adopción de medidas de restricción a este material, así como medidas disuasorias para que los fabricantes no elijan este plástico para envasar/embalar sus artículos.

Las cifras que se manejan en el texto del PNRU en relación al reciclaje del PVC, corresponden a cantidades relativas al reciclaje preconsumo (el que se hace a partir de residuos de producción, se realiza en las propias fábricas) y no a reciclaje postconsumo (reciclaje de productos usados), que es lo que realmente interesa.

4.1.3. No se impulsa la reutilización.

No se establecen mecanismos eficaces para impulsar el desarrollo de la reutilización de los residuos, como es el caso de los envases. Se habla del fomento de los sistemas de devolución, pero no se establecen las vías para potenciar estas formas de depósito y retorno de los envases.

Por otra parte se reconoce que estos sistemas de consigna “han ido desapareciendo”. Precisamente, esto ha sido provocado por la carencia de instrumentos en la Ley de Envases y Residuos de Envases, capaces de impulsar y fomentar la reutilización de envases como el vidrio. La ausencia de estos mecanismos en el Plan Nacional de Residuos dificultará una vez más estos sistemas de prevención de los residuos.

4.1.4. Los objetivos de reciclaje son muy bajos.

Los porcentajes de reciclaje para los envases y embalajes son muy bajos. Los objetivos de reciclaje del 25% en el 2001 y del 50% en el 2006, deberían incrementarse a un 60%, en peso, de cada material de los residuos de envases, en los próximos cinco años. Asimismo, no se deben establecer límites máximos al reciclaje.

Respecto a ciertos materiales mixtos, como los briks, se asume que sólo se recicla el 2%, ¿cual es el destino del resto?. Incluso, en relación a ese 2% ¿se trata de un verdadero reciclaje? ¿no se deberían establecer mecanismos para reducir su uso y consumo, dado el hecho de los bajos índices de recuperación?.

4.1.5. No se contempla la segregación de la materia orgánica.

En el PNRU no se plantea la recogida selectiva de la materia orgánica. Es decir, recuperarla de forma aislada del resto de los residuos que componen la basura doméstica.

Este hecho es importante si queremos obtener un compost de alta calidad, evitando de esta forma su posible contaminación al entrar en contacto con otros restos inorgánicos.

Los índices de tratamiento de la materia orgánica establecidos por el PNRU se deberían elevar al 80%. La recogida selectiva de esta fracción se debe hacer mediante contenedores de acera y se puede complementar con la recogida puerta a puerta de los productores singulares.

4.1.6. Se apuesta por la incineración.

El Plan propone impulsar la incineración de los residuos urbanos, un sistema de tratamiento de los residuos totalmente inaceptable desde el punto de vista medioambiental y sanitario. Pretende aumentar el porcentaje de residuos que finalmente acabarán en las plantas incineradoras; del 4% en 1996 se incrementará al 17% en el 2006. Para ello propone la construcción de cuatro nuevas instalaciones en este periodo, con una inversión de 96.090 millones de pesetas. Una elevada cantidad si lo comparamos con los escasos 25.000 millones destinados por el Plan a la prevención y minimización de los residuos.

La incineración es un sistema tecnológico que destruye los materiales transformándolos en otros productos, muchos de ellos tóxicos que contaminan el aire, el suelo y el agua, a través de las emisiones a la atmósfera o de las cenizas tóxicas que se generan. En consecuencia, la incineración, lejos de solucionar el problema de los residuos, lo agrava pues produce nuevos residuos, más tóxicos, que han de ser tratados, perpetuando el llamado ciclo de la contaminación.

La sobreexplotación de los recursos naturales y el aumento de la contaminación del medio que los sustenta (aire, agua, y suelo) puede provocar la degradación e incluso el colapso de los sistemas naturales. El uso actual de la mayoría de los recursos no renovables no es sostenible de manera indefinida.

Todas las incineradoras son fuentes de contaminación ambiental al emitir a la atmósfera, o al medio, en general (por medio de las cenizas) sustancias de elevada toxicidad, como metales pesados (cadmio, plomo, mercurio, cromo, cobre, etc.) y compuestos orgánicos, entre los que destacan las dioxinas y furanos.

No existen niveles seguros de exposición para las sustancias persistentes (tardan años o décadas en degradarse) y bioacumulativas (se acumulan en todos los organismos de la cadena alimentaria, aumentando su concentración en los últimos eslabones). La cantidad final que llega a los organismos vivos, incluido el ser humano (que se encuentra al final de la cadena alimentaria) es muy superior a los niveles que emiten las incineradoras. Los alimentos, principalmente los derivados lácteos, carne y pescado, son la fuente principal de exposición a estas sustancias.

Además de dioxinas y furanos, existen numerosas sustancias que emiten las incineradoras, y que no son medidas pues no están reguladas por la legislación actual, muchas de ellas, tóxicas.

Las incineradoras de RSU generan dos tipos de cenizas, las volantes (10-20%, en peso), que proceden de los sistemas de depuración de gases y las que quedan en el fondo de la caldera (80-90%, en peso). Estos residuos contienen elementos de elevada toxicidad.

4.1.7. Propuestas de Greenpeace.

• Se excluya la incineración como método aceptable de gestión de los residuos urbanos.

• Se establezca un programa de prevención de la generación de residuos, frenando el incremento anual de la producción de residuos y con un objetivo de reducción final del 100% de los materiales no reutilizables, ni reciclables y objetivos parciales de reducción, tanto de la cantidad, como de la toxicidad.

• Se debe establecer un calendario de eliminación progresiva de los envases de PVC, que prohiba en el plazo de un año el uso de este plástico para envasar y embalar alimentos y bebidas, y en el plazo de 3 el uso de PVC como material de envasado de cualquier producto.

• Se priorice la separación selectiva de la materia orgánica y se incrementen los porcentajes de recuperación de esta fracción.

• Se establezcan mecanismos efectivos que impulse la reutilización de los residuos.

• Se eleven los porcentajes mínimos de reciclado de todos los materiales a un 60% en los próximos 5 años, sin límite máximo alguno

4.2. Compromisos internacionales y regionales.

Los políticos han trabajado durante los últimos 25 años para alcanzar acuerdos que minimicen y eliminen los riesgos de la contaminación química. En el marco legislativo los convenios internacionales han dado prioridad en sus políticas al tratamiento de las sustancias tóxicas y peligrosas. Muchos de estos acuerdos identifican como objetivo prioritario las sustancias persistentes, tóxicas y bioacumulativas y en especial a los organohalogenados, grupo que componen principalmente las sustancias que contienen cloro. El Convenio para la Protección del Medio Ambiente Marino en el Atlántico Noreste (OSPAR) y el Convenio de Barcelona (BARCON) con ámbito de acción en el Mediterráneo han sido dos marcos de referencia en la lucha contra estos compuestos. OSPAR, convenio ratificado por España, identifica una lista de Productos Químicos de Acción Prioritaria a eliminar en el plazo de una generación, que incluyen distintas sustancias que son subproductos de la producción de cloro y PVC, o aditivos como dioxinas y furanos, parafinas cloradas y compuestos orgánicos de mercurio y de plomo, plomo, compuestos orgánicos de estaño y ciertos ftalatos (DBP y DEHP), pirorretardantes bromados (empleados para proteger equipos electrónicos del fuego), pesticidas como el lindano, el xileno de almizcle (utilizado como fragancia sintética). Los países que han ratificado el convenio deben de comenzar a elaborar programas y tomar medidas para el año 2002.

Tras varios años de negociaciones más de cien países han firmado el 23 de mayo de 2001 el Convenio Internacional de Estocolmo, un acuerdo internacional para la eliminación de todos los COPs, dando prioridad de actuación sobre una docena de compuestos, la “docena sucia”, que incluye productos químicos producidos intencionadamente, como varios pesticidas y PCBs; así como dioxinas y furanos, subproductos no deseados procedentes principalmente de las industrias que utilizan cloro y de la incineración de residuos.


5. BUSCANDO SOLUCIONES: LA PRODUCCIÓN LIMPIA.

Con el término de Producción Limpia se conoce a la tendencia que surge a finales de los 80 en los foros internacionales para la protección del mar contra la contaminación. Ofrece fábricas limpias, salubres y seguras, con buena imagen de mercado y por tanto más competitivas. Para ello propone prevenir la contaminación, cambiar los procesos industriales, cambiar tecnologías, sustituir materiales contaminantes y eliminar productos tóxicos.

Se basa en el principio de precaución: no deben verterse contaminantes al medio ambiente hasta que no se demuestre que no provocan ningún daño.

Las alternativas limpias están desarrolladas en muchos casos. El problema para poner en marcha esta revolución industrial no es tecnológico, sino político. Según un artículo realizado por expertos en el tema y publicado en la revista del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente): “la resistencia burocrática, el conservadurismo, la falta de información y la fragmentación de la legislación son las principales trabas a la Producción Limpia”.

Por tanto, los sistemas de producción limpios son aquellos que intentan imitar los ciclos de la naturaleza. No utilizan materia prima ni procesos industriales tóxicos y evitan productos y residuos peligrosos. Evita el despilfarro de recursos naturales al diseñar los productos y procesos para fabricarlos:

• Utiliza materias primas renovables y reutilizables
• Uso eficiente de los recursos naturales, agua y energía.

En la Producción Limpia se evalúan los posibles impactos de los productos durante todo el ciclo de vida. Así los productos limpios:

• No son tóxicos y no están contaminados con residuos químicos.
• Son energéticamente eficientes.
• Están fabricados con materiales renovables (explotación racional)
• Son duraderos y reutilizables.
• Son fáciles de desmontar, reparar o construir.
• Están empaquetados mínima y apropiadamente (con materiales reciclables y/o reciclados).
• Están diseñados para ser introducidos en los sistemas de producción cuando acabe su vida útil.

5.1 Los cuatro elementos de la Producción Limpia.

El enfoque de la Precaución.

El enfoque precautorio concede el beneficio de la duda al medio ambiente, en lugar de al que contamina; es éste quien tiene que demostrar que su actividad o sustancia que pone en el mercado no es dañina para nuestro entorno. Asimismo, se opone a que se tomen las decisiones solamente en función de los resultados de las valoraciones de riesgo, ya que reconoce las limitaciones del conocimiento científico para dar el visto bueno a un compuesto químico o a una actividad industrial. Este enfoque no trata de ignorar la ciencia, sino que reconoce la necesidad de que otros sectores de la sociedad estén involucrados en la toma de decisiones –debido a que la actividad industrial tiene también impactos sociales.

El enfoque de Prevención.

Es más barato y más efectivo prevenir el daño medioambiental que intentar “tratar” la contaminación. La prevención requiere que nos centremos en el origen del problema y evitar el proceso contaminante. La prevención de la contaminación reemplazaría al control de la contaminación.

Un control participativo.

La Producción Limpia involucra a todos aquellos que están afectados por las actividades industriales, incluyendo trabajadores, consumidores y población vecina a las instalaciones de producción. El acceso público a la información y la participación en la toma de decisiones asegura un control democrático. Como mínimo, las comunidades locales deben tener información de las emisiones de la industria.

Enfoque integrado y global.

La sociedad debe adoptar una visión integrada del uso y consumo de los recursos naturales. Actualmente, la gestión medioambiental está fragmentada y compartimentada, permitiendo así el continuo traslado de los contaminantes del aire, al agua y al suelo. Por otra parte, la reducción de las emisiones de sustancias tóxicas en el proceso industrial puede llevar a que estos compuestos acaben en los productos. Este peligro se puede minimizar incorporando todo el ciclo de vida de un producto a la tecnología de Producción Limpia. La herramienta que se utiliza para mantener un enfoque global es el análisis del ciclo de vida.

5.2. El salto hacia la Producción Limpia.

5.2.1. Un cambio en el proceso de producción.

Producción Limpia es tanto el proceso como el objetivo. El primer paso para conseguir el objetivo es el cambio en los procesos de producción. Un estudio de la Erasmus University (Holanda) de 1992, pone en evidencia que aproximadamente el 70% de los residuos actuales y emisiones de la industria se pueden prevenir en origen, a través de la utilización de tecnologías viables desde el punto de vista económico y técnico, que ya están disponibles en el mercado.

Una aproximación a la Producción Limpia debe incluir los siguientes pasos:

• Identificar las sustancias peligrosas que han de ser eliminadas en base al Principio de Precaución.
• Llevar a cabo análisis de flujos de materiales y sustancias químicas.
• Establecer y aplicar un calendario de eliminación de las sustancias peligrosas en los procesos de producción, acompañado de una tecnología adecuada de gestión de residuos.
• Aplicación de los procesos y productos de Producción Limpia, al mismo tiempo que se investiga y desarrollan nuevas técnicas.
• Proporcionar ayuda técnica y financiera, además de ofrecer formación en este campo.
• Difusión pública de la información y asegurar la participación del ciudadano a la hora de tomar las decisiones.
• Facilitar la eliminación de sustancias a través de incentivos económicos y medidas de regulación.
• Favorecer la transición hacia la Producción Limpia poniendo en marcha planes sociales, en los que estén involucrados los trabajadores y vecinos.

5.2.2. Un cambio del producto.

Al mismo tiempo que se pone en marcha el cambio en el proceso, la transición hacia la Producción Limpia también requiere que nos detengamos a analizar el producto. Tradicionalmente el diseño técnico de un producto tenía como principal objetivo la minimización de los costes de producción. Sin embargo, la sociedad debe entender la necesidad de incorporar los costes medioambientales y sociales, asociados al agotamiento de los recursos y a la generación de residuos, en el valor final del producto.

Países del norte de Europa, como Alemania, Holanda o Suecia ya están desarrollando y aplicando políticas medioambientales orientadas a los productos, que examinan tanto los impactos del producto en nuestro entorno, como los aspectos asociados al uso de recursos. Se cuestiona la necesidad de ciertos artículos y se plantea la pregunta si existen otras formas para satisfacer dicha necesidad; intentan explorar las oportunidades de reducir el volumen de recursos y la velocidad de consumo a través de los sistemas de producción. Las estrategias del diseño del producto se pueden clasificar de la siguiente manera:

• Diseño para reducir el consumo de recursos naturales: su objetivo es reducir la cantidad de materiales consumidos y apuesta por productos renovables o reciclables.
• Diseño para prolongar la vida útil del producto: busca la durabilidad de los materiales, incluyendo la posibilidad de repararlos.
• Diseño para el reciclaje: juega a favor del uso de materiales que pueden recuperarse –a través del reciclaje, la regeneración o la reutilización- y evita la presencia de sustancias peligrosas.
• Diseño para facilitar la segregación: promueve la separación de los componentes y materiales utilizados en el producto, favoreciendo la reutilización y el reciclaje.

5.3. Estrategias de los gobiernos para conseguir la Producción Limpia.

Los gobiernos juegan un papel clave en el desarrollo de la Producción Limpia y los productos limpios. Deben establecer el marco para que puedan desarrollarse las nuevas técnicas y estrategias comerciales, que pondrán en marcha la transición hacia la Producción Limpia.

En lugar de centrarse en políticas de gestión de residuos y su normativa, las administraciones públicas deberían invertir recursos en políticas a favor de productos de vida larga, el uso de energías renovables y materiales naturales. Ello facilitaría el cierre del ciclo de los recursos.

Las medidas legislativas deben incluir la eliminación y prohibición de la producción y uso de las sustancias peligrosas. También se deben llevar a cabo iniciativas normativas como:

• Extensión de la responsabilidad del productor: son necesarias iniciativas que obliguen al productor a hacerse cargo del producto usado. Al tenerse que enfrentar con el consecuente gran volumen de residuos, los productores están incentivados a desarrollar productos de vida larga, con piezas reutilizables y materiales seguros preparados para su posterior reprocesamiento. Estas políticas se diseñan para cerrar el ciclo de responsabilidad del producto y complementan el cierre del ciclo de los materiales.

• Tasa ecológica: algunos países nórdicos están introduciendo impuestos ecológicos sobre la energía/emisiones de anhídrido carbónico, embalajes desechables, pesticidas y otros químicos tóxicos. Además de reducir los costes laborales, la recaudación de los impuestos ecológicos deberían utilizarse para financiar la investigación y la formación en la producción más limpia, y en la concesión de préstamos con bajos intereses para apoyar a la industria en la transición.

• Acceso Público a la Información: requiere que los gobiernos distribuyan activamente la información entre el público acerca de temas tales como emisiones industriales, planes de prevención de la contaminación y cantidad de energía utilizada y contenido de tóxicos en los productos. Además de los instrumentos regulatorios y económicos, los gobiernos deben proporcionar medidas de apoyo para estimular la Producción más Limpia, entre ellas:

  • Proporcionar apoyo técnico a industrias pequeñas y medianas para ayudarlas a cumplir con sus obligaciones de reducción de la utilización de tóxicos, y ofrece información sobre la disponibilidad de tecnologías más limpias.
  • Asegurar estándares de seguridad y salud para los trabajadores y los consumidores.
  • Ayudar a cambiar la educación a través de, por ejemplo, la integración de la dimensión ambiental en todos los cursos de ingeniería y administración de empresas. Apoyo a las instituciones claves como organizaciones de consumidores, sindicatos, organizaciones ambientalistas e instituciones académicas para promover la Producción Limpia. Las universidades deben realizar investigaciones en materiales más limpios, los trabajadores deben pedir procesos de producción más seguros y los ambientalistas deben educar al público para que exijan productos más limpios.

5.4. Las etiquetas, la primera información.

Muchos de los productos que utilizamos habitualmente están etiquetados con símbolos e indicaciones impresos de los que podemos obtener mucha información. Es importante conocer los riesgos del uso de estos productos, actuaciones en caso de intoxicación y su más correcta manipulación y eliminación con el objetivo de proteger nuestra salud y el medio ambiente.

Además de los símbolos aparecen una serie de frases que nos indican tanto los riesgos como los consejos de seguridad y prudencia, estas son las llamadas frases R y S. Aunque el etiquetado es de gran ayuda no tenemos que pensar que su falta indica la ausencia de sustancias tóxicas. Cuando la industria reduce la concentración de un determinado tóxico en la fabricación de un producto hasta un límite determinado se les exime de la obligación de colocar etiqueta en el envase. Esta sustancia se mantiene en la fórmula pero en algo más baja proporción, y de esta forma se liberan de informar en la etiqueta lo que podría afectar a las ventas. Otro aspecto a tener en cuenta es que existen sustancias tóxicas que la legislación no considera como tales y por lo tanto no necesitan etiqueta, este es el caso del PVC.